Especial de Marzo de 2018

Tras la intensa jornada vivida ayer en toda España y en otros muchos países de la UE sobre la reivindicación de los derechos de la mujer… ¿de qué otra cosa podríamos hablar en el especial de este mes?

Hoy me voy a permitir el lujo de escribir un artículo puramente de opinión, mi opinión personal.

A pesar de que un 20% de la población española no pensara que era necesaria esta huelga feminista (seguro que ese 20 eran los del Partido Peculiar), este parón era totalmente imprescindible.

Como andaba algo pachucha por el tiempo, me asomé a la manifestación de Alcorcón (Madrid) que era la que más cerca me quedaba. Llevé mi reivindicación personal en un cartel muy cuco que me preparé con algunos rotuladores y fui a apoyar a mis prójimas féminas.

En las manifestaciones encuentras de todo, consecuencia de la masificación, de la abundancia de personas y opiniones así que es difícil estar de acuerdo con todas a la vez, sin embargo, hay que ir a la esencia, siempre.

Cada mujer ayer iba con sus cargas personales, experiencias dolorosas y deseos. Unas reivindicaban el cese del abuso laboral, otras muchas, sobre todo las estudiantes, gritaban que estaban hartas de no poder caminar tranquilamente por la calle sin recibir opiniones indeseables de tíos babosos, otras recordaban a las víctimas asesinadas por sus parejas o exparejas, a la chica violada por “la manada” al grito de “nosotras sí te creemos”, “somos tu manada”, etc.

Fue emotivo, aunque siempre hay quienes pierden la olla en el camino, fruto del hartazón y de la movida colectiva, y empañan la emotividad con algo de cazurrismo; no puedo juzgarlas, pero tampoco comparto sus misivas extremas. Hay formas mejores de decir y hacer las cosas.

Creo que los extremos en el pensamiento son peligrosos y hay que reflexionar mucho sobre aquello que escuchamos y hacemos nuestro.

Marcha feminista en Murcia

En definitiva, ayer era necesario parar para que el mundo se detuviera.

Estamos cansadas de los chistes y gracietas machistas; de los comentarios acerca de nuestra ropa, de nuestro cuerpo; de no ser nunca suficientes.

Estamos cansadas del miedo de los hombres porque existan mujeres que les hagan sombra y sean mejores que ellos perdiendo el control y el estatus.

Estamos cansadas de las violaciones, de la impunidad, de los asesinatos, de que le resten importancia en los medios. Estamos cansadas de que nuestras muertas sean un número.

Muchas de nosotras estamos cansadas de que hagan negocio con nuestra naturaleza, con nuestro cuerpo, de que nos digan que no pasa nada por abortar a un hijo voluntariamente, que es como quitarse un granito, y apelan a que es nuestra libertad; pero en realidad es su negocio, un negocio súmamente rentable…  Mortal para quienes no se van a quejar porque aun no pueden hablar, e igual de mortal para el corazón de las madres. Eso sí, te ocultarán la realidad del proceso, la realidad de las secuelas emocionales. Tu cuerpo da dinero, la muerte da dinero, pero no pasa nada porque solo eres una mujer y  él, “solo es un feto”.

Estamos cansadas de que en las entrevistas laborales el punto más importante del curriculum sea que no nos vayamos a quedar embarazadas porque entonces no salimos tan rentables.

Estamos cansadas de la falta de inteligencia emocional en nuestras propias casas y en la sociedad en general.

Estamos cansadas de que nos digan “si es que estamos con la regla porque somos insoportables”, y de que nos peguen con las palabras y con las manos…

Estamos cansadas de los abusos de poder, de los abusos en el trabajo, de las vejaciones, y de las faltas de respeto.

Estamos cansadas de que se dé por hecho que la comida estará caliente en la mesa cada día, de que la ropa estará planchada, de que habrá cerveza fría en la nevera, así, por arte de magia.

Estamos cansadas de que se nos pase el arroz y siempre haya alguien que nos lo recuerde muy amablemente, claro.

Estamos cansadas de que nuestro trabajo esté peor pagado que el de cualquier hombre que haga lo mismo.

Estamos cansadas de tener que demostrar continuamente que somos buenas en lo que hacemos porque nuestra credibilidad tiene menos caducidad que un mosquito de la fruta.

Estamos cansadas de la religión mal enseñada, de la falta de amor y gracia, de que nos presenten a un dios opresor y machista con el fin de controlarnos y que nada tiene que ver con el Dios real, el Dios de la Biblia, un Dios que sólo quiere nuestro bien y nuestra libertad, que nos ama tal y como somos y pelea por nosotras.

Estamos muy cansadas de tanto abuso escondido y protegido. Y ayer se notó. Ayer se respiraban la indignación y las ganas de un cambio real.

(Manifestación feminista en Alcorcón, 8 Marzo 2018)

El motor del cambio…

Sin embargo, el cambio más importante tiene que empezar en nosotras mismas y en nuestras casas; educando o reeducando a las personas, a nuestros hijos e hijas, para que sepan que la mujer tiene el mismo valor que un hombre y que por el simple hecho de ser una persona, merece todo el respeto.

Esto requiere esfuerzo, constancia y paciencia. Y aunque nada de esto sea competencia del gobierno (Sarcasmo), a pesar de estar tipificado en el artículo 14 de la constitución, necesitamos también aprender a votar y a tener un pensamiento político coherente.

Parafraseando a una trabajadora política del Partido Peculiar

“Sí, lo de ayer fue una huelga puramente elitista. Acudieron las élites de la sociedad española, lo más florido y potente de cada ciudad, LAS MUJERES, seguidas y apoyadas por algunos hombres valientes.

Esta élite sostiene los pilares del país, haciendo los trabajos más olvidados e invisibles, los más duros y complejos, sin rechistar, sin desfallecer, con valor, paciencia y un amor que no es de este mundo.

Ayer la élite salió a la calle y por primera vez en España, reventando cifras, rompiendo cadenas, rajando panfletos de partidos políticos, desgastando el suelo con sus zapatos y haciendo subir sus gritos por encima de las nubes que rociaban sus cabellos con lluvia, cabellos de mujer. La élite se ha cansado, la élite se ha pronunciado”.

Mencionar con cariño a todas aquellas mujeres que no pudieron estar presentes por el motivo que sea, no os preocupéis, nosotras estuvimos y os recordamos.

Os deseo un feliz día y mucha reflexión personal. Felicidades a la élite, ayer fue un día que pasará a la historia, y esperemos que sea para cambiar las cosas de una vez por todas.

 

Mujer que quiere una igualdad real de derechos y respeto

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