Especial de Febrero de 2018

Al igual que la corrupción política en éste, nuestro bello país, deberían nombrar el acto del intrusismo laboral deporte nacional de alto riesgo.

Dentro del marco de las profesiones sanitarias, el intrusismo es aún más deleznable, porque afecta a la vida y la salud de otras personas.

Estos sucesos fluyen como fiel reflejo del alma sumida en la indigencia espiritual y moral.

Es peligroso, es inaceptable, es condenable.

 

¿Cómo detectarlo?

La primera clave es conocer las funciones de cada profesional. A continuación resumimos las mismas, aunque para mayor información puede consultar el BOE:

 

Dentista

Este perfil profesional está especializado en el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de las afecciones bucodentales y de las estructuras anatómicas adyacentes.

Para llegar a desarrollar esta profesión, la persona debe estudiar un grado sanitario en odontología, el cual se lleva cabo en la universidad. Además puede especializarse mediante uno o diversos masters para alcanzar una maestría en alguna de las subespecialidades odontológicas, y para ejercer, debe estar colegiado obligatoriamente.

 

Higienista Bucodental

Este perfil profesional se adquiere mediante el estudio de un curso FP de grado superior que dura 2 años. Tienen la obligación de estar colegiad@s para ejercer su actividad laboral, al igual que el/la dentista.

Un/a higienista está capacitad@ para realizar funciones asistenciales en colaboración con el/la dentista. Realiza funciones educacionales de promoción y prevención de la salud oral, y pueden trabajar en boca del paciente según lo establecido en sus funciones (por ejemplo, realizando tartrectomías, mantenimientos periodontales, blanqueamientos, etc).

Además puede colaborar en estudios epidemiológicos y recoger información médica.

Debe estar colegiad@ como requisito para ejercer como higienista.

 

Protésico/a Dental

Como en el caso de un/a higienista, este perfil requiere el estudio de un curso FP de grado superior que dura 2 años. Mediante estos estudios, se adquieren los conocimientos, capacidades y destrezas para la fabricación de elementos protésticos que irán instalados en boca del paciente, sin embargo, l@s protésic@s no están autorizados a trabajar a nivel clínico, esto es, en boca del usuario.

 Tienen la obligación de estar colegiad@s para ejercer su actividad laboral, al igual que el/la dentista y el/la higienista.

 

Auxiliar de Odontología

El equipo auxiliar se forma mediante cursos privados que pueden durar varios meses o bien a través de la experiencia profesional, ya que no existe formación reglada u oficial para suplir esta necesidad de enseñanza.

Generalmente se les conoce también como “Colaboradores de clínica dental”, y ese título es el que suele aparecer en el contrato de trabajo.

Realizan labores asistenciales similares a las de un/a higienista bucodental, pero no están autorizados a realizar tratamientos en boca del paciente (no deben hacer limpiezas, ni blanqueamientos, etc, pero sí colaborar como asistentes en los mismos).

No existe obligación ni posibilidad de colegiación.

 

Saquemos los trapitos sucios a airear

Que el intrusismo laboral está a la orden del día y debe ser castigado por su peligrosidad para la salud, es bien sabido.

Todos hemos oído hablar del caso más reciente acaecido en Las Palmas de Gran Canaria, y que las sentencias condenatorias han sido suaves para la gravedad del caso, pero es lo que hay, personas haciéndose pasar por lo que no son, estafando y poniendo en peligro a los pacientes.

 

Mi clasificación personal

Nivel 1. Falsos dentistas.

Son personas que se hacen pasar por odontólogos sin tener la titulación requerida. Suponen un gran peligro para la salud de los pacientes, y una estafa económica. No verás sus títulos en la pared, y si los ves, serán falsos. Puede que trabajen en un local sin cartelería, o sin demasiada información acerca de la actividad que desempeñan. Los instrumentos puede que no sean adecuados. Estas son algunas pistas para reconocerles. Puedes solicitar su número de colegiado, si no te lo da… ya sabes. Si te da uno y no está censado, ya sabes.

 

Nivel 2. Protésicos jugando a ser dentistas.

Son mecánicos dentales que piensan que pueden hacer lo mismo que un dentista pero sin haber estudiado el grado. Tratan a los pacientes en el laboratorio, quizá en un sillón improvisado. Muy similar al nivel 1, peligroso para el paciente, arriesgado y fuera de lugar.

 

Nivel 3. Higienistas contratadas como auxiliares o recepcionistas.

Es habitual que en la clínica dental no se contrate al personal con la categoría correspondiente. L@s higienistas normalmente son contratadas como “Colaboradores de clínica dental” o incluso como personal administrativo con el fin de ahorrar en la contratación, en los seguros y finalmente en el salario del trabajador.

Es un chanchullo peligroso, porque a pesar de este tipo de contrato, se obliga al trabajador/a a realizar labores que sí requieren colegiación, y otro tipo de protecciones legales si ocurre algún percance con un paciente y  éste denuncia.

 

 

Nivel 5. Auxiliares haciendo funciones de higienistas.

Muy ligado al punto anterior, el personal auxiliar no está autorizado a realizar tratamientos en boca del paciente, puesto que no posee la formación pertinente para ello ni está colegiado.

 

Nivel 5. Dentistas comprando aparatología para realizar prótesis en clínica.

No sé hasta qué punto esto es legal o está considerado como intrusismo laboral, pero yo sí que lo considero una competencia desleal. Me he encontrado con clínicas comprando diversa aparatología para reducir costes derivados del laboratorio protésico, por ejemplo para fabricación de férulas de blanqueamiento, férulas de descarga, provisionales, e incluso piezas y puentes mediante sistema cad/cam. Es algo que me alucina, ¿de verdad no ganan suficiente para pagar al laboratorio por un buen trabajo? Tremendo.

 

 

Nivel 6. Contratación de personal sin formación sanitaria y odontológica.

También lo he visto y sufrido. Aunque no es lo habitual, como medida desesperada está presente en algunas empresas.

 

Conclusiones

Con la salud no se juega, y quien la hace debe pagarlo caro como elemento disuasorio.

La lucha contra el intrusismo y la competencia desleal debe empezar por nuestro conocimiento de las cosas y por la valentía de la denuncia.

Si detectas cualquier caso, denúncialo. Evita que personas inocentes se vean seriamente perjudicadas.

 

Rebeca Farré. Higienista, Protésico, CM y Seguridad Informática.

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