Las sonrisas de aquellas personas sumergidas en el dolor crónico también importan.

Hoy es el Día Mundial contra el Dolor. Quiero dar una visibilidad muy especial a las personas que sufren dolor, no sólo porque yo me identifique con una de ellas, también porque creo que ya es suficiente: el dolor no es invisible, no puedes ignorarlo y mirar hacia otro lado.

Sé lo que se siente cuando una profunda dolencia te aflige. Puede llegar a hundirte en pozos de gran oscuridad si se lo permites, y a veces sin darle permiso, también resbalas.

El dolor podrá ser algo subjetivo, pero esto no lo convierte en irreal. Duele de verdad, y a veces tanto, que te irradia el alma. En ocasiones te hiere más el estigma social que se impone sobre tus hombros que la propia dolencia física que soportas. Acabas endureciéndote un poco ante los comentarios ajenos por amor a tu salud mental.

Si piensas en enfermedades como la fibromialgia, pronto te darás cuenta de que además de ser un tipo cruel de cautividad; es una mala broma de tu sistema nervioso: en apariencia tu salud es inmejorable, no hay pruebas analíticas o radiológicas que digan lo contrario… Pero por dentro, cada fibra de tu ser gime pidiendo auxilio. Vivir con dolor es la tarea más difícil que conozco y no es para flojos. Cualquiera que piense que una persona con dolores es débil, se equivoca estrepitosamente.

La esperanza que yo encontré en mi fe personal me mantiene a flote. Tengo la certeza de que llegará el día en que este dolor salvaje e incontrolable será amordazado y relegado muy lejos de mí.

 ¿Dónde te apoyas tú en medio de tu dolor? ¿Estás solo o sola? ¿Sientes que eres invisible a los ojos de la sociedad en medio de tu dolor?

Tu sonrisa cautiva importa mucho. Tú me importas, y quería hacértelo saber.

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