El tráfico de seres humanos no es sólo cosa del pasado, a día de hoy en pleno siglo XXI, sigue muy vigente.

Según datos de Naciones Unidas, España es el país con más esclavas sexuales de toda Europa.

<<Según estudios psicológicos, el 86% de las mujeres que acaban ejerciendo la prostitución son maltratadas física, psíquica y verbalmente y/o fueron abusadas sexualmente en su infancia. El 90% de las mujeres prostituidas en España son importadas como mercancías de países del Este, África, oriente o Sudamérica. La mayoría son víctimas de la pobreza, algunas son analfabetas>>. Jonatán Serrano Perales (psicologiaymente.com)-.

Cada vida encierra una historia, y la mayoría de estas historias de la calle están anegadas de necesidad, de deudas, de bocas que alimentar, de miedo, de frío, de cansancio, de adicciones y de vejaciones impensables.

Lo que compras por 20 pavos en esa esquina oscura y sucia no es placer, no son fantasías incumplidas en casa: estás comprando un pedazo de la vida de otra persona, su dignidad, su salud, sus fuerzas, su derecho al pudor, y en la mayoría de los casos, su propia libertad de decisión.

Queremos disfrazar el abuso de “progreso y liberalización”, “hagamos que estas pobres desdichadas sean trabajadoras autónomas y paguen impuestos, porque no es suficiente con que vendan su cuerpo a los hombres, también deben vendérselo al Estado, Hacienda somos todos, ¿recuerdas?”

Piensa por un momento en tu hija o hijo si los tienes ¿Qué pensarías si tu hija tuviera que satisfacer los impulsos retorcidos de 20 tíos cada noche? Pero si no pasa nada, es la profesión más antigua del mundo, ¿O no?

Ponerse en la piel de los demás cambia la visión de las cosas.

Pagar por tener permiso de uso y abuso sobre otro ser humano es síntoma de una sociedad profundamente enferma. Otros problemas como la erotización de la infancia y la cosificación de la humanidad de la mujer colaboran en la magnificación del problema.

La solución no es que estas chicas paguen impuestos por cada felación; por cada vez que un guarro les orina encima, o por cada vez que un cliente cachondo se quita el condón para sentir más y mejor “a la hembra que han comprado”: la solución es dar alternativas humanas y dignas para que estas personas puedan salir de esas condiciones en las que la gran mayoría se encuentran atrapadas (y no trabajando alegre y voluntariamente como se nos quiere hacer creer en algunas esferas).

Tu sonrisa atrapada como víctima de violencia sexual, de explotación, de dolor y de vejaciones, importa. Me importas, y quería hacértelo saber. Aunque el mundo a tu alrededor esté cerrando sus ojos, yo te veo, y haré que otros te vean.

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