Cuando detectamos que a un compañero de trabajo o paciente le crece la nariz tenemos un problema. La mentira está a la orden del día. Muchas personas mienten indiscriminadamente sin ninguna pena, total “son mentirijillas piadosas” o no, qué más da.

¿Qué hacer ante la mentira?

A veces se puede hacer bien poco, es tu palabra contra la del mentiroso, y muchas veces tu jefe tiene más confianza en los pacientes que en ti por lo que estás vendido. Pero hay que defenderse, si es injusto es injusto.

Hay algunos trucos para curarse en salud, como por ejemplo, apuntarlo todo. Si tú has hablado de un tema con un paciente y lo comentas con el dentista, vas a coger el programa informático (o la agenda en papel) y vas a apuntar a la vista de todos “tal cosa está hablada con el doctor o con el paciente”. Por poner un ejemplo tonto.

mentiras

Apuntar las cosas puede ser de gran utilidad porque se trata de un registro oficial si se hace en la historia clínica del paciente, donde tiene validez legal, puesto que la historia clínica es un documento legal.

Ante todo, cuando presenciemos un engaño que se vierte sobre nuestras cabezas debemos hablar las cosas con nuestros superiores, nunca dejarlo pasar porque a veces las cosas se complican.

No siempre llevamos las de ganar, como ya he comentado, no siempre recibes la confiabilidad que merece tu simple palabra, hay que ganársela con el tiempo, si es que te la quieren conceder, ya que no depende enteramente de ti.

mentiras

Nuestra actitud frente al recurso de mentir debe ser contundente, ¡no está bien mentir! No es una opción válida, porque como ya habrás oído en el refranero español, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

Si somos sinceros y llevamos la verdad por delante puede que nos cueste alguna bronca, pero siempre otorga repercusiones más livianas que cuando mentimos.

Sorry, the comment form is closed at this time.