La imagen RX es una herramienta importantísima dentro de una clínica dental. Utilizamos RX para divisar la profundidad de una caries gigante, para ver el estado del hueso bajo la mucosa, para hacer comprobaciones en una endodoncia, implantología, y un larguísimo etc. En fin, que es algo que realmente utilizamos a diario.

Desde hace unos años está muy de moda, -sobre todo en las clínicas franquiciadas- plantarle al paciente en la cara una ortopantomografía al abrirle la historia clínica por primera vez. Sobra decir que no estoy de acuerdo en absoluto y me parece una irresponsabilidad que se exponga al paciente tan alegremente a una dosis de radiación porque sí, alegando para justificar su comodidad que las nuevas tecnologías nos han dotado de aparatología que emite poca radiación.

Siendo verdad lo anterior, que las dosis de radiación son muy inferiores a las que se emitían hace años, pienso que deben estar siempre justificadas, es decir, que es una herramienta indispensable para aclarar un diagnóstico, y que beneficio que obtiene el paciente al irradiarse va a ser superior al peligro de estar expuesto a la radiación, por pequeña que sea.

Debemos acostumbrarnos a explorar a nuestros pacientes manualmente, y ante una duda que justifique su uso, hacer una radiografía.

Por otro lado, no quiero aburriros con datos y números que en cinco minutos habréis olvidado, esa alegría os la reservo para cuando realicéis el curso de Operador de radiodiagnóstico, donde es seguro que quedaréis más que saciados. Y si tenéis ganas de profundizar, podéis empaparos con otros artículos, éste por ejemplo: Revista de Higienistas

Sí que me gustaría dejaros un par de perlas o mini consejos prácticos:

Lo primordial es la protección del paciente y la del trabajador. La radiografía debe estar justificada, aunque los operadores somos unos “mandados”, y no participamos en la decisión de realizar la imagen de diagnóstico, es bueno conocer este detalle y tenerlo claro.

Debemos preguntar a toda mujer –independientemente de la edad- si está embarazada, está intentándolo o cree que pueda estarlo. A mí me encantaba bromear con las ancianitas octogenarias y preguntarles a ellas también si están embarazadas, puede ser el inicio de una conversación que quite hierro al problema que traen y que se sientan relajadas y confiadas al mismo tiempo. Las embarazadas no deben irradiarse a no ser que lo autorice un médico en circunstancias muy especiales.

 

 

Debemos utilizar las protecciones de plomo que hay obligatoriamente presentes en la clínica. Hay que explicarle al paciente qué son los mandiles y colocárselos, y si por cualquier motivo debemos estar con él dentro de la sala de rayos mientras el aparato está emitiendo radiación, protegernos nosotros también.

Los niños son más sensibles que los adultos a la radiación, procuraremos protegerles de manera especial. Puedes plantear el uso de los mandiles de plomo como un juego para ellos, ¡échale imaginación!

 

Cuando hacemos una radiografía sea periapical, lateral o panorámica debemos salir de la sala cerrando la puerta tras nosotros, y quedarnos fuera hasta que el proceso termine.

Si eres la persona capacitada para operar con rayos y estás embarazada, es mejor que este trabajo lo haga por ti otro compañero o compañera, pero si no queda más remedio y debes hacerlo tú, existe un tipo diferente de dosímetro que se coloca en el abdomen de las embarazadas y puedes solicitarlo a la empresa que os lleve la dosimetría.

 

 

Cada persona debe llevar puesto su dosímetro y responsabilizarse de su cuidado (básicamente no perderlo y revisarlo cada día). Tanto la aparatología de emisión como la de control de emisiones de radiación deben pasar sus revisiones técnicas de mantenimiento para cumplir con la normativa vigente.

Para poder operar con rayos x es obligatorio poseer el certificado de Operador de radiodiagnóstico, -tanto si eres higienista como auxiliar-. Los dentistas también deben estar en posesión del certificado de rayos adecuado a su categoría profesional. Este certificado te capacita y acredita según tu nivel profesional y de responsabilidad. Se trata de una formación intensiva en la que aprendes lo más importante acerca del funcionamiento de la radiación, las dosis máximas de exposición, etc. ¡Debes hacerlo!

 

El personal de la clínica que no opere con rayos, igualmente debe conocer la señalización de las zonas de exposición y respetarlas.

 

Espero que estos pequeños consejos te ayuden. ¡Si te ha gustado el artículo comenta algo!

 

Rebeca Farré. Comunicación en Salud Bucodental.