La ansiedad es una reacción de se produce de forma natural en el cuerpo humano ante una nueva situación o un peligro (no es que la clínica dental suponga un peligro real para el paciente) pero lo que sí es cierto, es que los pacientes pueden padecer cierto grado de ansiedad cuando pisan la clínica, sobre todo, por miedo al dolor.

El personal de recepción o el auxiliar juegan un papel de vital importancia en la prevención y tratamiento de la ansiedad en los pacientes que acuden al dentista. Por alguna razón, los pacientes se abren más a ellos, confían más y esto nos permite llegar a sus emociones más rápido que el propio dentista.

Debemos aprovechar esta baza para calmar al paciente nervioso. Debe sentirse cómodo y esto empieza  por nosotros mismos, ¿transmitimos calma y serenidad? ¿O somos u rayo que parte en dos a todo el que se nos cruza? Tenemos que examinarnos a nosotros mismos como profesionales de la salud y cambiar si fuera preciso.

Siempre podemos emplear dulces palabras de calma y de ánimo con el paciente, pero la energía que desprendemos debe acompañar nuestras palabras.

Con el paciente enfadado sucede algo similar. Tenemos que ofrecerle nuestra ayuda y hacerle sentir importante y bien atendido, tenemos que hacerle notar que queremos ayudarle para que su problema se solucione cuanto antes. Si no sabemos hacerlo pediremos ayuda a alguien más experimentado, pero debemos manejar la situación con tranquilidad y seguridad, si no el paciente nos pisoteará. Ante todo, calma, nunca alces la voz por encima de un tono normal de conversación.

El paciente antipático o gruñón es también un caso peliagudo en cuanto a trato, pero más fácil de llevar que un paciente enfadado.

Al paciente antipático le trataremos con suma educación, como a todos, pero sin bromas, sin juegos de palabras ni cosas parecidas, recordemos que no está de buen humor por su forma de ser o por cualquier circunstancia que le esté afectando en su vida. A veces no somos conscientes de lo mal que lo puede estar pasando una persona y hacemos juicios de valor sobre su forma de ser en base a su comportamiento, eso es injusto.

Recordemos que no estamos aquí para juzgar a los pacientes, sino para ayudarles.